¿Por qué lo haces? Hablemos de FLOW

Escalar, montar a caballo, correr grandes distancias, participar en carreras, bailar, tocar un instrumento, etc. ¿Por qué las personas gastan su tiempo en realizar actividades difíciles y, a menudo, peligrosas, por las cuales no reciben ninguna recompensa externa perceptible?

Ésta fue la pregunta que Mihaly Csikszentmihalyi y sus colegas investigadores trataron de contestar en un programa de investigación que implicó numerosas entrevistas con centenares de escaladores, jugadores de ajedrez, atletas y artistas en 1975.

Los entrevistados manifestaron una experiencia subjetiva muy similar acerca de lo mucho que disfrutaban de lo que hacían, de modo que eran capaces de recorrer grandes distancias o entrenar durante horas para experimentarlo otra vez. A esta experiencia subjetiva de disfrute, lo denominaron la experiencia de flujo o flow, porque describe cómo se sentían mientras realizaban la actividad; varios de los entrevistados lo describieron como una corriente que les llevaba adelante sin esfuerzo alguno.

Fluir es un estado subjetivo que las personas experimentan cuando están completamente involucradas en algo hasta el extremo de olvidarse del tiempo, la fatiga y todo lo demás, excepto de la actividad en sí misma.

La atención se focaliza en la tarea y se producen tres efectos en la persona:

La unión de la acción y la conciencia: La energía mental se centra en la actividad, de manera que todos los pensamientos irrelevantes son silenciados.

Un sentido de control: Disminuye la ansiedad acerca de perder el control en lo que se está realizando. Un sentido alterado del tiempo: La atención se focaliza tanto en la actividad que hay poca o nula atención en los procesos mentales que contribuyen a la experiencia de la duración.

Un mejor funcionamiento dentro de la actividad: El flow es un mecanismo importante en el desarrollo de la persona y una fuerza motivadora muy poderosa. Existen numerosos estudios que han encontrado una estrecha relación entre el flujo y el desempeño óptimo de la tarea, ya que cuando las personas dominan con maestría los retos en una actividad desarrollan mayores niveles de habilidad, y para que esta siga siendo envolvente la actividad necesita ir incrementando su nivel de desafío de forma progresiva, manteniendo un equilibrio entre los retos percibidos y las habilidades adquiridas.

Realizar actividades desde un estado de estrés es lo contrario a fluir. El estrés nos bloquea, incrementa nuestros pensamientos y preocupaciones y reduce nuestras habilidades percibidas. Aumentar las oportunidades para disfrutar de la habilidad de ser conscientes, ejercitar la libertad en la asignación de la atención, la búsqueda de intereses y el dominio de retos es la mejor manera de disfrutar de la conciencia y de fluir.

por Gloria Lorenzo

Bibliografía: Csikszentmihakyi M. El flujo. En: Fernández-Abascal E. Emociones positivas. Madrid. Ed Pirámide, 2011.p. 181-193.