04 May La ceguera de los silos
Muchas decisiones fallan no por ejecución, sino por una falta de visión integral. Ya en la antigua Asia se transmitía la idea a través de la parábola de los ciegos y el elefante. Un rey pidió a seis ciegos que describieran a un elefante palpando distintas partes de su cuerpo. Cada uno afirmó saber cómo era:
- El que tocó la pata dijo que era una columna.
- El que tocó la cola, una cuerda.
- El que tocó la trompa, una serpiente.
- El que tocó la oreja, un abanico.
- El que tocó la barriga, un muro.
- El que tocó el colmillo, un tubo sólido.
El rey respondió: –»Todos tienen razón, porque cada uno ha tocado una parte real del elefante. Pero están equivocados, porque han asumido que esa parte es el todo». En muchas organizaciones seguimos trabajando en silos y actuando, de algún modo, como esos ciegos. Cada área toca una parte de la realidad y la interpreta como si fuera el todo.
Dependiendo de a quién preguntes, obtendrás una versión distinta. Cada equipo ha visto un “elefante diferente” y todos tienen razón… parcialmente.
Comunicación es más que transmitir, es construir significado
En entornos complejos, el problema no es la falta de información, sino la falta de interpretación compartida.
No basta con decir “la funcionalidad está lista” o “yo envío un correo con la información; si no lo leen, no es mi problema”. La pregunta clave es: ¿cómo impacta mi trabajo en el sistema completo? Un buen sistema de comunicación no elimina la complejidad, la hace visible y compartida. En sistemas complejos, el liderazgo, más que decidir cuál versión es la correcta –una ilusión–, consiste en:
- Conectar perspectivas.
- Hacer visibles los conflictos entre áreas.
- Facilitar conversaciones entre perspectivas.
- Ayudar a entender los impactos cruzados.
- Diseñar espacios donde el sistema piense en conjunto.
EJEMPLO VISUAL PARA ENTORNOS INDUSTRIALES

EJEMPLO VISUAL PARA ENTORNOS DIGITALES

Romper silos: el problema, más que organizativo, es cognitivo. Los silos no solo separan equipos, separan interpretaciones y cuando eso ocurre:
- Se optimiza localmente lo que perjudica globalmente.
- Se celebran KPIs que compiten entre sí.
- Surgen tensiones que parecen personales, pero son sistémicas.
Romper silos no es solo “hablar más entre equipos”, es construir una visión compartida del sistema y del proceso. El líder no es quien ve todo el elefante, sino quien ayuda a que el sistema lo comprenda mejor. En lugar de intentar controlar cada parte del elefante:
- Aceptar la complejidad.
- Fomentar la inteligencia colectiva.
- Diseñar sistemas de feedback rápidos.
- Permitir que emerja una comprensión más rica del conjunto.
La historia del elefante no es solo una metáfora de percepción. Es una advertencia organizativa. El reto es construir una verdad compartida que ayude a tomar mejores decisiones. Y eso solo ocurre cuando la comunicación conecta, el liderazgo integra y los silos dejan de fragmentar la realidad.
por Lino Pazó